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Noche de los Tambores Silenciosos
Maria do Carmo Andrade
Bibliotecaria de la Fundación Joaquim Nabuco
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La Noche de los Tambores Silenciosos es una ceremonia de origen africana que reúne naciones de maracatus de baque-virado, procedentes de todo el estado de Pernambuco, con la finalidad de alabar a la Virgen del Rosario, patrona de los negros, y reverenciar a los ancestrales africanos, que sufrieron durante la esclavitud en Brasil Colonial.

Los ritos de reverencia a los antepasados es una costumbre que los esclavos trajeron para Brasil, como en la ceremonia de Coronación del Congo, donde elegían sus reyes y reinas, lamentaban sus muertos  pedían protección a los Orixás.

En Brasil, los negros privados de su libertad no podían manifestar sus creencias y tradiciones. Realizaban entonces cortejos de lamentaciones a las escondidas y en silencio, dando origen más tarde al nombre de la celebración: Noche de los Tambores Silenciosos.

Aún después de la abolición de la esclavitud, ese ritual continuó siendo realizado.  Con el pasar del tiempo, todas las comunidades negras de Recife fueron agregándose, el evento siempre fue realizado los lunes, día de las almas en las religiones de origen africana.

Esta fiesta de evocación y reverencia era realizada en el patio de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de los Hombres Negros, localizada en la Calle Estrecha del Rosario, en el barrio de Santo Antonio. Entretanto, en 1965, por iniciativa del sociólogo y periodista Paulo Viana, se dio inicio a una campaña de valorización y rescate de los ritos africanos, que durante el período de la dictadura militar entró en decadencia, pues el número de participantes de ese tipo de evento fue bastante reducido debido a las persecuciones políticas.

Así, fue creada la Noche de los Tambores Silenciosos, que tiene inicio con la lectura del poema Lamento Negro por Paulo Viana, en el Patio de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario o Patio de la Camándula como es más conocido, en el barrio de São José, musicalizada por el compositor João Santiago, en memoria de los esclavos que nunca tuvieron derecho de jugar en el carnaval, motivo por el cual el evento era siempre realizado en esa época.

En 1968, la Noche de los Tambores Silenciosos pasó a ser realizada en el Patio del rosario, lugar donde tradicionalmente acontecían las festividades afro descendientes. Hoy, el ritual es destaque en el carnaval pernambucano, hace parte del calendario de las festividades de Momo, siendo prestigiado por juerguistas, curiosos y turistas de toda parte de Brasil y hasta del exterior.

La ceremonia comienza con la presentación de los maracatus de baque-virado, que son considerados naciones (raza, especie, casta de gente o cosa) africanas. El tambor tiene lugar de destaque en ese evento. Según Valente (1952-1956), el tambor es considerado el principal instrumento de la orquesta de los xangôs y tiene una función mágica en las religiones africanas. Su sonoridad envolvente tiene un poder hipnótico sobre adoradores de Orixás representando un mago entre las criaturas humanas y las divinidades, especie de medio de comunicación entre el mundo material y el mundo espiritual de los Orixás.

A la media-noche el ritual llega al auge cuando las luces del barrio de São José son apagadas el público presente en el patio silencia. Antorchas son prendidas y llevadas hasta la puerta de la Iglesia por los líderes de los maracatus. Una voz entona loas (verso de adoración, alabanza en versos improvisados o no) en alabanza la Reina de los negros, Nuestra Señora del Rosario. El silencio es interrumpido apenas por la batida intermitente de los tambores de todas las naciones de maracatus, que entonan cánticos de Xangô (uno de los más populares, prestigiosos y divulgados orixás de los candomblés, terrenos, macumbas). La marcha de quienes bailan es marcada por la batida de tambores. Estandartes traen el nombre de los maracatus y son seguidos por una corte de reyes y reinas africanas debidamente caracterizadas.

En ese momento, el babalorixá responsable por el ritual, alinean los batuques y rigen un coro de madres-de-santo que rezan con ello, y termina el culto bendiciendo a los miembros de los maracatus y el público presente en la ceremonia.

Recife, 23 de enero de 2009.              
(Actualizado el 14 de septiembre de 2009).

 

FUENTES CONSULTADAS:

 

CAMARA CASCUDO, Luis da. Dicionário do Folclore Brasileiro. Rio de Janeiro: Edições de Ouro, 1954.

 

FAVALLI, Marcelo. Noite dos tambores Silenciosos mistura tradição afro com folia em Recife.Rabisco: Revista de Cultura POP, 13/26 mar. 2003.

Disponível em: <http://noticias.uol.com.br/carnaval/2006/ultnot/recife/2006/02/28/ult3486u16.jhtm>

Acesso em: 7  jan. 2009.

 

LIRA, Ana. Silêncio em homenagem aos ancestrais. Disponível em:

<http://www.rabisco.com.br/14/tambores.htm>. Acesso em: 7 jan.2009.

 

PADRÃO, Márcio. A tradição dos tambores silenciosos. Gazeta do Nordeste, Recife, 2 mar.2000.

 

RITUAL afro leva maracatus ao Pátio do Terço. Jornal do Commercio, Recife, 26 fev. 2001. Carnaval.

 

VALENTE, Waldemar. A função mágica dos Tambores. Revista do Arquivo Público, Recife, ano 7/10, n. 9/12,  p. 81-89, 1952/1956.

 

COMO CITAR ESTE TEXTO:

 

Fuente: ANDRADE, Maria do Carmo. Noche de los Tambores SilenciososPesquisa Escolar Online, Fundação Joaquim Nabuco, Recife. Disponível em: <http://basilio.fundaj.gov.br/pesquisaescolar_es/>. Acesso em:dia  mês ano. Ex: 6 ago. 2009.

 

 

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