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Fernando de Noronha

Elizabeth Dobbin
Psicóloga, servidora de la Fundación Joaquim Nabuco
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El archipiélago de Fernando de Noronha, señalado como santuario ecológico, está localizado a 500 km de la costa de Recife y está constituido por 21 islas e islitas, entre ellas Fernando de Noronha (con 15 km²), Rata, de Lucena, de Medio, Rasa, de S. José, Cuscus y Cabeluda, que abrigan diversas especies animales y vegetales, algunas, inclusive, en proceso de extinción. También está formado de rochas volcánicas, escarpadas en las costas, además de rocas menores, ocupando en total un área de 26 km², teniendo un clima ameno y el suelo fértil.

El archipiélago fue descubierto en 1503, por la armada de Américo Vespucio, comandada por Gonçalo Coelho, que tuvo uno de sus navíos naufragado el 10 de agosto de aquél año, cuando en una expedición exploraba la costa brasileña.

El 16 de enero de 1505, El Rey D. Manoel dona la isla a Fernan de Loroña, hidalgo que financió la expedición que la descubriría, como primera

Capitanía Hereditaria de Brasil, pero la isla permaneció en total abandono, pues su donatario nunca se interesó por ella.

De 1505 a 1630, el archipiélago fue abordado por navegadores, cronistas, misioneros y aventureros y fueron, sin duda, los viajantes extranjeros que registraron la vida y la belleza de la isla en ese período, tanto a través de relatos escritos como en forma iconográfica, por la mano de los artistas de la época.

De 1635 a 1654, a isla estuvo ocupada por los holandeses, de donde surgieron las primeras modificaciones, como los experimentos agrícolas, la creación de animales y construcciones. Los holandeses la fortificaron, utilizándola como prisión. Fueron ellos los que levantaron un pequeño reducto, donde hoy es la fortaleza de los Remedios.

Después que fueron expulsados, la isla nuevamente abandonada, y solo en 1736 cayó en las manos de los franceses, que ampliaron los fuertes, de los cuales, hoy, solo existen ruinas.

En 1737, los portugueses, a través de la Capitanía de Pernambuco, además de expulsar a los franceses, levantaron fuertes, las villas de Nuestra Señora de los Remedios, con dos presidios, y la de Quixaba, que abrigó un alojamiento para reclusos de mal comportamiento. Es de esta época, el inicio de la Colonia Correccional para presos comunes, que duró hasta 1938.

Vale registrar que, durante el Imperio, Fernando de Noronha estuvo bajo la jurisdicción del Ministerio de la Guerra (1823 a 1877) y del Ministerio de la Justicia (1877 a 1891) como local de prisión civil, habiendo recibido como presos ilustres a Barbosa Lima y Abreu y Lima.

En 1938, el Gobierno Federal, delante de la necesidad de un local para recoger los presos políticos de las intentonas de 1935 y 1937, solicitó al interventor de Pernambuco, Agamenon Magalhães, a cesión de la isla que servia de presidio del Estado de Pernambuco, mediante una cuantía en dinero para construcción de una penitenciaria agrícola modelo, en la Isla de Itamaracá y de un puente uniéndola al Continente. Se resalta que, en la época, el presidio de Fernando de Noronha era un peso para el Gobierno de Pernambuco, debido a la distancia y a las dificultades de comunicación.

En el Estado Nuevo, década del 30, se volvió presidio político, permaneciendo en esta condición hasta 1942, cuando entonces es declarado Territorio Federal por el Decreto-Ley nº 4.102, de 9 de enero de 1942, en razón de su localización estratégica en el Atlántico, debido a la amenaza de la

Segunda Guerra. Noronha se vuelve, entonces, una base avanzada de guerra, donde más de tres mil hombres del Destacamento Mixto vivían, al lado de una compañía americana, instalada para construir el nuevo aeropuerto.

De 1942 a 1988, el archipiélago quedo bajo el comando de los militares, surgiendo varias modificaciones en el espacio urbano, como las villas jerarquizadas, o sea, las casas variaban de tamaño de acuerdo con el rango del militar.

En este período, se pueden citar algunos presos políticos importantes para la historia de Brasil, como Gregório Bezerra, Miguel Arraes, Agildo Barata Ribeiro.

Efectivamente, el régimen militar, durante el período de dominación en la isla, tuvo prácticamente bajo su comando toda la vida de la población civil, colocándose como proveedor de bienes materiales y prestador de amplia asistencia. Los isleños no necesitaban comprar nada, a no ser comida. En compensación, eran los últimos a adquirirla, siendo también prohibidos de ir a la bahía del Suroeste y a la playa del Boldró, reservadas a la diversión de los militares, así como de vivir fuera de los patrones establecidos: mamá soltera u homosexuales, por ejemplo, no podían vivir en el local en hipótesis alguna.

En septiembre de 1986, se inicia el primer gobierno civil, el de Fernando Cessar Mesquita, y con él un flujo migratorio intenso, generando cambios importantes, ya sea en la delimitación espacial, ya sea en otras esferas de la vida social.
Poco tiempo después, por fuerza de la Constitución de 1988, el archipiélago fue nuevamente anexado al Estado de Pernambuco.

El administrador de la isla es indicado por el gobernador del Estado de Pernambuco, con su sede en el Palacio São Miguel y cuenta todavía con un consejo distrital, es elegido por los moradores.

Actualmente, el archipiélago es visitado por centenas de personas, en busca de su belleza natural, de su historia y para la práctica de surf y buceo, siendo la visita rigurosamente controlada, buscando la preservación del medio ambiente.

Se puede citar como paseos obligatorios, el poner-del-sol, que según los visitantes es un espectáculo a parte; la playa de la Conceição, una de las más bellas y extensas playas del archipiélago, siendo bastante frecuentada por los isleños y visitantes; la Bahía de Sancho, otro punto muy procurado, cercada por una pared, cuyo acceso puede ser por medio de una escalera fija en la roca, por un sendero corto o por el mar.

Continuando por puntos deslumbrantes, la playa del Leão, la mayor en extensión, tiene uno de los más fascinantes paisajes del archipiélago, siendo el principal local donde ponen los huevos las tortugas marinas. La formación de las piscinas naturales y los salpicaderos, semejantes a un géiser, son resultantes de la entrada de agua bajo presión por debajo de los corales.

En la playa de la Caieira, se puede deparar con el mayor acuario natural del País. Sus piscinas en la marea baja son extremamente rasas, con media de 80cm de profundidad, lo que posibilita la visualización de la variedad da fauna marina existente en la región. Para cuidar y conservar semejante tesoro, la playa está localizada en el área del Parque Nacional Marino, proyecto destinado a la preservación ecológica.

Como bien lo dice el Coronel Olegário Marcdondes,

"la isla es encantada, un pequeño y verde oasis abalanzándose sobre las olas del mar profundo, enmarcado de lindas y sinuosas playas, donde la blancura de la arena se confunde con el brillo excesivo del sol, aquí y allí ablandado por las sombras de las palmeras... Fernando de Noronha es para vivirse y no para ser descrita".

Recife, 25 de marzo de 2004.

FUENTES CONSULTADAS:

 

DICIONÁRIO enciclopédico brasileiro ilustrado. 6.ed. Porto Alegre: Globo, 1958.

 

FERNANDO de Noronha. Revista Fácil, Recife, ano 7, n.8, p.38, 40, ago. 2002.

 

FERNANDO de Noronha: muita história para contar. Revista Fácil, Recife, ano 3, n.11, p.52-53 maio/jun. 1999.

 

IMBIRIBA, Beatriz de Lalor. História de Fernando de Noronha. Recife: Imprensa Industrial, 1951.

 

LIMA, Janirza Cavalcante da Rocha. Nas águas do arquipélago de Fernando de Noronha. 2000. Tese (doutorado)-Pontifícia Universidade Católica de São Paulo, 2000. 

 

COMO CITAR ESTE TEXTO:

 

Fuente: DOBBIN, Elizabeth. Fernando de Noronha. Pesquisa Escolar Online, Fundação Joaquim Nabuco, Recife. Disponível em: < http://basilio.fundaj.gov.br/pesquisaescolar_es/>. Acesso em: dia  mês ano. Ex: 6 ago. 2009.

 

 

 

 

 

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